SEO

¿Cuánto más contenido, mejor?

Fernando Ferreiro

¿Cuánto más contenido, mejor para SEO? es una pregunta habitual cuando se empieza a trabajar una estrategia de contenidos: cuántos artículos publicar al mes y qué extensión deben tener. En muchos proyectos, aumentar volumen y longitud sin un criterio claro no mejora el rendimiento y puede generar páginas repetitivas que aportan poco valor.

Cantidad y extensión: no hay reglas universales

En SEO no existen absolutos. La cantidad de contenidos y la extensión de cada texto deben ajustarse al negocio, al tipo de web y a la intención de búsqueda que se quiere cubrir. El objetivo no es “publicar más”, sino publicar lo que el usuario necesita.

  • La lógica manda: si no hay una necesidad real, no hay motivo para forzar contenido.
  • La utilidad es la referencia: cada pieza debe resolver una duda o guiar una decisión.
  • El solapamiento penaliza: repetir temas por calendario suele acabar en textos redundantes.

Cuánto contenido necesita un blog según el tipo de negocio

La cantidad de contenidos necesaria cambia mucho según el modelo. Un medio vive de la actualidad; una empresa con un catálogo o un servicio concreto no debería “dar vueltas” a lo mismo si no aporta información nueva.

  • Medios y actualidad: la frecuencia puede ser alta porque cada noticia responde a una intención distinta.
  • Producto o servicio específico: conviene priorizar contenidos que abran demanda o ayuden a convertir, no multiplicar variaciones del mismo tema.

Olvida el mínimo de palabras

La idea de que un contenido necesita un número mínimo de palabras para posicionar sigue circulando, pero suele llevar a inflar textos sin aportar nada. Un contenido debe tener la extensión justa para cumplir su propósito.

Ejemplo: ficha simple vs. producto complejo

Si vendes tornillos, lo útil es explicar características técnicas, medidas, materiales, compatibilidad y usos típicos. Alargarlo con supuestos y relleno no ayuda al usuario.

Si vendes un ordenador gaming, el usuario necesita más información: componentes, rendimiento, tarjeta gráfica, almacenamiento, conectividad, garantías, compatibilidades y software. Ahí un texto largo sí tiene sentido porque responde a una intención más exigente.

Criterio práctico: redacta para cubrir la intención de búsqueda y revisa si sobra o falta información. El contador de palabras no debe decidir por ti.

La frecuencia la marca el tema, no el calendario

Publicar con regularidad puede ser útil, pero solo si cada pieza añade valor. Aumentar la frecuencia “por rutina” suele generar contenidos que se pisan entre sí, con poca diferenciación y menor impacto.

  • Publica cuando haya ángulo: datos nuevos, cambios en el mercado, nuevas dudas del cliente, mejoras del producto, casos reales.
  • Evita duplicidades: si dos posts responden a lo mismo, compite tu propio contenido.
  • Prioriza piezas fuertes: menos publicaciones, mejor trabajadas, suelen rendir mejor que volumen sin foco.

Light content: el riesgo de publicar por publicar

Cuando una web acumula URLs repetitivas o con poca relevancia, se genera lo que aquí llamamos light content: páginas que no aportan señales sólidas porque su valor es bajo o redundante.

El efecto típico es doble:

  • Se diluye el valor del sitio: más páginas no equivalen a más calidad percibida.
  • Se desperdicia rastreo en lo irrelevante: Google dedica recursos a procesar URLs que no empujan objetivos.

Cómo decidir cuánto contenido publicar

La mejor regla operativa es simple: publica cuando puedas aportar algo útil y distinto. La estrategia se construye con prioridad, no con volumen.

  • Define el objetivo de cada pieza: atraer demanda, resolver objeciones, comparar opciones, guiar una compra.
  • Valida la intención de búsqueda: qué espera encontrar el usuario y con qué nivel de detalle.
  • Evita el relleno: si una frase no ayuda a decidir o entender, sobra.
  • Revisa el solapamiento: si ya tienes un contenido que cubre esa intención, mejora el existente antes de crear otro.

Si quieres, puedo convertir este contenido en una guía operativa con checklist de decisión (cuándo crear, cuándo fusionar, cuándo actualizar) y criterios para evitar canibalizaciones.