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Clickbait, ¿Todo por el click?

Tania Lorenzo

Cualquiera que navegue por internet o utilice las redes sociales de forma habitual se ha encontrado con un clickbait, aunque no tenga ni la más remota idea de lo que significa este anglicismo.

A ti también te ha pasado, te lo aseguro. ¿Te acuerdas esa vez que leíste un titular en redes súper fuerte y al entrar no había pasado nada? ¿Te suena haber leído frases como “te cambiará la vida”, “final inesperado”, “te sorprenderá”? ¿Se te están viniendo a la mente esos artículos que incluyen adjetivos como “impresionante”, “devastador” o “enternecedor”? En definitiva, ¿has hecho click en un enlace de medio de comunicación, vídeo o blog pensando que te ibas a encontrar con algo impresionante y al final te has quedado como estabas? Enhorabuena, has caído en el anzuelo de un clickbait.

¿Qué es el clickbait y por qué se utiliza? ¿Es lícito que los medios de comunicación utilicen estas técnicas? ¿Funcionan este tipo de contenidos? Sigue leyendo, las respuestas te sorprenderán

¿Has visto? Así de fácil es hacer un clickbait. Ahora en serio, vamos a adentrarnos en el “maravilloso” mundo de la caza de clicks.

¿Qué es el clickbait y por qué se utiliza?

El clickbait o cibercebo en español básicamente consiste en utilizar titulares y miniaturas llamativas y más o menos engañosas para intentar conseguir el mayor número de clics y visitas a un artículo, post o cualquier otro tipo de contenido.

Este término tiene una connotación peyorativa y normalmente se utiliza para definir las diferentes prácticas amarillistas de las que se sirven todo tipo de creadores de contenido (medios de comunicación pero también bloggers, todo tipo de portales, foros, youtubers, etc) para captar la atención del usuario y lograr que haga click en el enlace.

Esta práctica se utiliza básicamente para “cazar” clicks. A muchos creadores de contenido y medios de difusión realmente no les interesa que leas el contenido, lo que necesitan son tus clicks para generar ingresos por publicidad utilizando diferentes fórmulas.

Lo más habitual es que estén monetizando el contenido utilizando publicidad y cobrando por impresiones pero en medios de comunicación también sirve para hacer crecer sus estadísticas y así cobrar más por un artículo promocionado, por ejemplo.

¿Qué NO es clickbait?

Técnicamente, para que algo sea considerado clickbait tiene que haber esa sensación de “decepción” o “falta de miga” cuando se lee el post/artículo o se visualiza el vídeo. Esencialmente, esta técnica es prometer más de lo que realmente te vas a encontrar.

Por lo tanto, no podríamos hablar de clickbait cuando una noticia es sensacionalista pero sí que ofrece lo que promete. Por ejemplo, imagina dos titulares idénticos y amarillistas que hacen referencia a una impresionante pelea multitudinaria en un club de Madrid. En una, al hacer click ves un vídeo en el que realmente no se aprecia nada, solo unos grupitos que parecen encararse pero poco más; esto sería un clickbait. En la otra, efectivamente se ve un vídeo en el que varias personas se pelean a puñetazos hasta que son interrumpidos por la policía; esto sería sensacionalista pero no un clickbait.

¿Es lícito que los medios de comunicación utilicen estas técnicas?

Lo obvio, especialmente teniendo en cuenta que soy periodista, sería decir que el clickbait debería evitarse a toda costa en un medio de comunicación porque no deja de ser una forma de “engañar” al usuario. Aunque, ¿Quién puede afirmar si realmente la persona que redactó la noticia considera o no que el contenido es “sorprendente”?

De todos modos, aunque el clickbait es un término que solo se refiere al universo online, el amarillismo lleva existiendo toda la vida. ¿Cuántos medios se han valido de titulares “bastante llamativos” para intentar vender periódicos? Quizá en España no seamos tan descarados como en Reino Unido con The Sun pero al fin y al fin y al cabo apelar a las emociones para aumentar tiradas lleva haciéndose desde que existe la prensa.

El clickbait puede acabar suponiendo una importante fuente de ingresos para los medios de comunicación en línea y otros formatos de creación y difusión de contenidos. Además, muchas veces resultan hasta entretenidos. Igualmente, creo que todo el mundo tiene la inteligencia necesaria para detectar cuándo se encuentra con un clickbait y es capaz de tomárselo a broma.

Puede sonar extraño pero quizá la existencia del clickbait como forma de sustento para los medios de comunicación permita mejorar la calidad de los contenidos “serios” y el acceso gratuitos a estos. Si los ingresos entran por estas fórmulas que más que otra cosa pueden acabar suponiendo una decepción pueden eliminarse otras tácticas más fraudulentas como la publicidad encubierta o las mentiras descaradas de artículos vendidos al mejor postor.

¿Funcionan este tipo de contenidos?

Cuando una práctica está tan extendida es porque funciona, así de simple. Aunque sería importante preguntarse para quién y con qué consecuencias.

He visto en más de una ocasión a tiendas online que utilizan tácticas bastante similares al clickbait. Por ejemplo, promocionar productos en redes sociales como los más baratos, como los que tienen la mejor relación calidad precio o simplemente como cosas que no son. En este caso, estas prácticas caen en saco roto. ¿Por qué? Porque lo que necesita una tienda online no son clicks sino ventas. Sucede algo parecido a cuando alguien quiere posicionar en los primeros resultados de Google -o pujar en Google Ads, todavía más inutil- a toda costa por términos como “barato”, “económico”, “oferta” o “mejores precios” pero sus productos están igual o más caros que los de la competencia. Los usuarios no son tontos, por mucho que les digas que tu producto es la pera limonera y que está súper bien de precio… Si no lo está van a pasar a la siguiente opción.

En definitiva, si necesitas conversiones el clickbait no es una buena opción. Por otro lado, si lo único que quieres son clicks, visitas o visualizaciones; a por ellas.

Aunque, cabría hacerse otras preguntas como: ¿Cómo puede afectar el abuso de clickbait a la credibilidad del medio o creador de contenido? ¿El público general realmente se da cuenta cuándo es víctima de este tipo de prácticas? ¿Habrá un momento en el que dejemos de hacer click cuando nos pongan la zanahoria delante del hocico?

¿Qué opinas tú? ¡Te leo!

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