Fundamentos del Marketing – Diego Monferrer

Diego Monferrer es el autor de “Fundamentos del Marketing”. Desde hace once años trabaja como docente e investigador en el área de Comercialización e Investigación de Mercados del departamento de Administración de Empresas y Marketing de la Universidad Jaime I.

Sus líneas de investigación incluyen temáticas diversas como la orientación al mercado, las capacidades organizativas, el emprendimiento y marketing internacional o la calidad, referida tanto al servicio como a la relación con los clientes.

Ha publicado diversos artículos en revistas de ámbito internacional, además de numerosas ponencias en congresos de todo el mundo. También es el autor de cinco libros muy recomendables para aquellos que quieran iniciarse en el mundo del marketing.

 

¿Cómo empezaste a interesarte por el mundo del marketing?

Soy licenciado en ADEM y a lo largo de mis estudios académicos empecé a darme cuenta que las asignaturas del área de marketing eran las que más reclamaban mi atención.

Posteriormente, decidí profundizar en esta disciplina a través de mis estudios de doctorado. En este proceso entendí que mis inquietudes profesionales debían enmarcarse en el marketing, de forma específica, en el contexto docente.

 

¿Qué es el marketing par a ti?

El marketing es una disciplina ligada principalmente a la rama empresarial que ayuda a las empresas a enfocar su actividad y la concepción de su negocio en el cliente, más concretamente, en la satisfacción de sus necesidades a través de la aportación de valor.

 

¿Cómo puede a alguien ayudar tu libro?

El manual de “Fundamentos de Marketing” está pensado para aquellos que se inician en esta disciplina, especialmente en el plano académico, abordando de forma estructurada y secuencial los conceptos básicos del marketing.

 

¿Qué crees que opina la sociedad del marketing? ¿Ha cambiado mucho su percepción en los últimos años?

Para dar respuesta a esta pregunta me apoyaré en experiencias propias que se repiten cada año en clase. Desde hace más de 10 años imparto la asignatura de Fundamentos de Marketing en diversas titulaciones académicas no vinculadas a la rama empresarial.

Cuando llego el primer día a clase siempre hago a mis estudiantes esta misma pregunta: Si me tuvierais que definir con una única palabra qué es el marketing, ¿qué me diríais?

Entre las respuestas de mis estudiantes es bastante común que aparezcan términos como manipulación o engaño. Estas situaciones, me llevan a considerar que la percepción general del marketing es ciertamente negativa.

La realidad es que el consumidor actual se encuentra cada día sobreexpuesto, tanto de forma consciente como inconsciente, a una cantidad incuantificable de impactos comerciales. Impactos que, con el desarrollo de las TIC, cada vez nos llegan desde soportes y formas más diversos y complejos.

Este cúmulo excesivo, unido a la aplicación del marketing bajo enfoques poco éticos, los cuales hoy en día son difundidos de forma viral casi de forma inmediata, no ayudan a mejorar esta imagen preconcebida y negativa del marketing que tienen ciertos sectores de la sociedad.

 

“Es fundamental entrenarnos en la cultura del esfuerzo y en la búsqueda de la excelencia. No nos vale con hacer las cosas de forma óptima, hay que perseguir hacerlas de forma sobresaliente y, a ser posible, hacerlas de forma distinta.”Diego Monferrer

¿Qué tenemos que tener en cuenta si queremos crear un plan de marketing efectivo?

Lo relevante dentro de un plan de marketing, en mi opinión y por simple que parezca, es la cohesión entre sus bloques.

Resulta fundamental entender que cada una de las decisiones que tomamos guarda relación con la anterior y que a su vez, ésta lo hará sobre la siguiente.

No podemos decidir a qué segmento del mercado atender y qué metas pretendemos alcanzar sin proceder a analizar con detalle la situación actual de la empresa, tanto en su contexto interno como externo.

A su vez, no podemos entender nuestras distintas acciones si no sirven para lograr tales objetivos. El plan de marketing debe verse como una larga cadena en la que cada eslabón está unido al siguiente.

Por otro lado, y ya he incidido en este aspecto antes, resulta fundamental que nuestras acciones sean realistas con nuestra situación, pero a su vez sean intensivas en creatividad e ingenio.

Cuando todo el mundo busca sorprender al consumidor al mismo tiempo, hacerlo de forma distinta a lo que está acostumbrado siempre da una ventaja en la salida frente al resto de corredores…

 

¿Qué porcentaje crees que le corresponde a la formación?

Tal y como se ha señalado anteriormente, la formación es básica. Sin formación no hay conocimiento, y sin conocimiento no hay habilidades que aplicar en el plano profesional.

Lo importante es entender internamente qué formación es la que uno necesita en mayor medida. Y aquí es donde nuestro sistema educativo no contribuye en exceso.

Sería deseable que los estudiantes tuvieran una formación que se encontrase vinculada en mayor grado con el mundo profesional, porque es justo en este contexto en el que el estudiante puede darse cuenta del grado en el que su formación va a tener aplicabilidad real.

Más aún, esto le permitiría entender mejor qué carencias presenta y qué necesita para pulirlas.

 

Como docente seguro que tienes muchos alumnos cada año pero no todos llegan a tener una posición destacada en este mundo, ¿qué hay que tener para lograrlo?

Vivimos en un entorno profesional tremendamente competitivo y dinámico.

Esto, por un lado, nos lleva a asumir que cuando perseguimos un objetivo no estamos solos y, a bien seguro, vamos a encontrar a muchos otros en el camino que persiguen eso mismo.

En este sentido, es fundamental entrenarnos en la cultura del esfuerzo y en la búsqueda de la excelencia. No nos vale con hacer las cosas de forma óptima, hay que perseguir hacerlas de forma sobresaliente y, a ser posible, hacerlas de forma distinta, buscando siempre que nuestras acciones presenten altas dosis de originalidad y creatividad.

Y, por otro lado, tenemos que entender que los ciclos de vida de todo lo que nos rodea tienden a acortarse de forma exponencial. Lo que hoy nos vale, es muy probable que mañana no. A este respecto, resulta fundamental adoptar una orientación académica y profesional de formación continuada a lo largo de toda nuestra vida, que nos posibilite la asunción de las destrezas y competencias más actuales.

Los dos elementos anteriormente considerados se completan con un tercero de carácter transversal: la búsqueda de interdisciplinariedad.

Este concepto supone la adquisición de capacidades en disciplinas de distinto ámbito. Y es que la realidad es que cualquier problema que se nos plantee puede ser entendido bajo prismas muy diversos y, por tanto, resuelto a partir de soluciones particulares.

La interdisciplinariedad en el individuo hace que éste, por si solo, sea capaz de aportar diferentes soluciones complementarias al problema. O lo que es lo mismo, una solución completa y no parcial al mismo.